lunes, 7 de enero de 2013

vodka en tus labios

me gusta mirarte a los ojos.
y después 
cuando le das un trago
a tu vodka
bajar la mirada a tus labios.
que te des cuenta.
mirar cómo pasas tu lengua
por los restos del trago
y la noche.
después bajar la mirada
un poco más.
que sientas cómo quiero 
entrar en ti, 
aunque no me hayas invitado. 
las puertas 
y las sombras de mi casa 
están abiertas.

domingo, 6 de enero de 2013

arte callejero II

no me gustan los consejos
pero hoy leí
en una barda junto a la playa
sabias palabras:
"escribe sonetos como una puta"
después una jeta
y más adelante:
"a las putas les gustan los sonetos".
junto a tan soberbia epifanía,
sólo eran posibles dos
letras como firma:
                                 W.S.


arte callejero I

en las calles encuentras más poesía
que en los libros.
sentado en un bar, frente al muelle,
bebo cerveza.
un río de mujeres hermosas avanza
frente a mis ojos:
bikinis y faldas cortas y cuerpos
dorados al sol:
son las flores de un jardín maravilloso
que ofrece sus colores y aromas
sus contornos sus melodías.
sus ritmos de carne.
uno está, como intruso, sin saber cómo.
ellas van y vienen
como si el mundo fuera a durar para
siempre. en el mar, en la selva, en
las calles de esta ciudad -y de todas-
está la poesía. en los libros
sólo hay restos, intentos fallidos -o no-,
pero al fin y al cabo:
flamígeras patadas de ahogado.
carajo,
en este caluroso invierno caribeño,
doy un trago a mi cerveza,
iluminado por la perfecta luz de la tarde.
las miro pasar
y no me hace falta nada.




sábado, 5 de enero de 2013

emulación de los clásicos

como un
     desgraciado
         borracho
           sinvergüenza
                   mujeriego
cursi
o
como un
      pusilánime
         valeverga
             drogadicto
                   imbécil
vagabundo
al final nada
de eso
           importa
porque
           no
importa
cómo te recuerde
la gente.
                 tú sigue
intenta y lucha
                 lucha
                      lucha
        hasta dejar
el alma
y conseguir
al menos
               una
                   o dos
       buenas
líneas.

viernes, 4 de enero de 2013

viejos trucos

camino por la calle hacia la tienda,
la misma calle donde anduvimos
y la misma tienda.
tantas veces.
compro cigarrillos y cerveza.
los perros me reconocen
y no me ladran,
pero me miran extrañados,
como si intuyeran algo. saben.
en la ciudad la fiesta no termina.
en el cielo las estrellas.
llego a casa con los mismos
pensamientos. quisiera llamarte.
pero me tumbo en la hamaca,
enciendo mi cigarro y destapo
la primera. por ahora
es mi única forma de resistir.



jueves, 3 de enero de 2013

a la luz del adulterio

la vida ofrece casualidades como ésta: ayer,
al volver de la playa, mi mujer cortó una flor
roja y la puso en un vaso con agua.
después la colocó en mi escritorio. es parra ti,
me dijo, añadiendo que le gustaban esas flores
y usó casi las mismas palabras que alguna vez
tú también usaste para referirte a la misma flor.
esta mañana,
la flor amaneció decapitada sobre la solapa
de un viejo libro empolvado de Robert Lowell.
y a pesar de su muerte, quizá por inercia,
la volví a colocar en el agua del vaso,
mientras pensaba en el delicado gesto de mi mujer
y en el destino estructural del lenguaje
cotidiano usado para referirnos también a la belleza.
tomé el libro de Lowell, lo sacudí y lo abrí al azar,
justo en el poema que una tarde de invierno leíste
desnuda, fría y lentamente, a la orilla del trago
más amargo de la felicidad, a la luz del adulterio,
y reviví cómo cayeron, con suave ternura, un par
de infinitas lágrimas tuyas.
la vida está llena de casualidades y misterios,
como de caminos bifurcados por necesidad –o no.
y un buen día aparecen ciertas edades y albas
y te das cuenta de haber sido dichoso alguna vez.

flores rojas en tu jardín

han pasado semanas o meses sin podernos ver a solas.
las ocupaciones laborales, las fiestas, tus amigos.
tus amantes. no importa.
tú y yo no tenemos necesidad de estar juntos.
ni siquiera de llamarnos por teléfono para saber
si estamos bien –esas son niñerías.
tú y yo estamos fuera de toda historia posible 
o imposible. y por eso, 
si acaso volvemos a toparnos
otra veznos daremos con la música
más sublime de toda la lujuria,
como si fuera la última oportunidad de rescatarla.
eres mi amiga y te respeto; pero entre nosotros,
es la carne lo único que de verdad importa. somos
el mejor ejemplo de que el amor es todavía posible.