sábado, 4 de octubre de 2014

experimentos

a veces quedarse callado es suficiente.
la noche dice con su oscuridad
lo suficiente. las estrellas igual mienten.
la ciudad está desnuda en tu secreto.

jueves, 2 de octubre de 2014

silencio quebrado

la memoria es un desierto.
los gritos se siguen desangrando.
la lluvia no deja de caer en la plaza.
nadie duerme en paz.

martes, 30 de septiembre de 2014

desde un tren

el tren avanza y miro el bosque desvanecerse
en un montón de colores mojados
el cielo es tan gris como una ciudad sucia
o un recuerdo sin ganas de decir su nombre
y llueve, un poco pero llueve con ganas
de celebrar el vacío desnudo de las calles
y los autos y los perros
y la soledad se hunde como un pozo de lodo
la gente dibuja un silencio hondo
donde es posible contemplar algunas luces
de lo que han sido y pienso:
nada muy diferente de lo que has sido tú o yo
y sin embargo es imposible no sentirnos extraños
tan evidente que no sabemos de dónde venimos
a dónde vamos ni qué carajo hacemos aquí

lunes, 29 de septiembre de 2014

todos mis defectos te los echo encima

me llevaste a un edificio ocupa, con tus compas,
lo recuerdo mientras veo esta vela encendida
y escucho unas rolas del Teixeiro
-qué buenas rolas, o quizá me parecen buenas
sólo por esas cosas que arrastra la memoria;
debe de ser eso-
y llegamos a un lugar junto al Circuito Interior

subir las escaleras detrás de ti era no subir nada
sino mirar una especie de luz en el campanario
un montón de pájaros levantando el vuelo
en una plaza llena de gente feliz
y tu piel de atardecer moreno
entre aquellas bardas pintarrajeadas por la desesperación
y el desamor enamorado otra vez
y el amargo olor a mariguana y a cerveza
y el olor a pintura fresca que trae entre sus piernas
la primavera del esmog

perseguía tu aroma en aquellos días fatídicos de ese año
que no deja de escurrir por esas rolas
en el cuarto de este día aburrido
tus ojos color retablo oscuro en la penumbra de una iglesia
levantada en la oración de un pequeño pueblo de Jalisco
y mis defectos mordiendo con rabia mi esqueleto
para alimentar los mares de tu risa
oh, María, María, qué divertido era,
qué chingón fue seguirte por los laberintos de tus revoluciones
por los desiertos de tus interminables preguntas
por las frutas silvestres que dejaste mordidas
por las montañas de tus noches ordinarias
qué chingón  fue verte borracha aquella noche
en la que mandaste todo al carajo,

y abrazarte bajo los soles dolorosos de mi ciudad
de la tuya, la de todos
fue mágico y melancólico verte crecer un poco
y saber entre bailes y tragos y fugas
que después de llegar al otro lado de la ciudad
y al otro de uno mismo
se apagaría amarga, tiernamente
la luz del cuarto de ese hotel donde dormimos juntos.

domingo, 28 de septiembre de 2014

no hay error

no nos hemos equivocado
estamos en el lugar exacto
en el instante preciso
bajo el cielo perfecto
en esta nuestra ciudad
la más chingona del infierno.
ahora ven, y deja que la vida
siga su curso.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

un mirlo con hambre

sucede así, de pronto, sin saber cómo,
sin saber por qué. ocurre.
como ocurren los ríos entre los árboles.
un borracho por una calle desierta.
sucede así de pronto como un pájaro,
pongamos un mirlo,
que levanta el vuelo y se pierde en la luz
de la tarde, en el ruido del tráfico,
en el olor a baldío quemado de la ciudad.
un mirlo que había estado en la orilla
de una barda de azotea en una colonia
con nombre color de sangre traicionada,
un mirlo que miraba el paso de la gente,
los bichos. un mirlo con hambre.
ocurre así de pronto. se levanta el vuelo.
y entonces una historia inicia su recorrido
en el metro o en la calle.
en un salón de clases o en la oficina.
las primeras líneas de un camino
cuyo destino, a los ojos de las ilusiones
platónicas, terminará en el más rotundo
y milagroso fracaso.

martes, 23 de septiembre de 2014

compraremos un árbol de navidad

las cosas de la casa están cada vez más viejas
ya no sirve la radio que te regalé
y los libros han dejado de interesarte

en la ciudad el polvo sigue en el mismo sitio
y el otoño recorre las calles con paso lento, seco, frío.
el último cine de la ciudad se incendia
y una parvada de pájaros se precipita en la luz de tus ojos.
estamos solos, me dices, y me abrazas

hace frío, como si la soledad fuera lo único que existe
como si el mundo no se moviera
como si se hubiera descompuesto la calefacción
de las palabras, el sol de los abrazos
la compañía.

a veces recuerdo las tardes de mi vida como una vida
que no fue mía,
como algo que alguien me ha platicado
y de lo cual no tengo el menor rastro, la más mínima certeza.

nos hundimos en la música de nuestro silencio
nos vamos muriendo como los atardeceres
y la ciudad es un infierno

conducimos por una avenida sin testigos
los turistas se orinan en las iglesias 
los ángeles son piedras y otra forma de la locura

quisiera abrazarte para siempre
quisiera que no te fueras nunca
quisiera follarte ahora mismo

no puedo arrancarme el rostro ni dejar de enseñar
los animales del odio que lo marcan
soy la máscara de la infelicidad
pero no me hagas caso

compraremos una casa rodante y daremos la vuelta al mundo
te bañaré en invierno con esponja y agua caliente
y mañana te llevaré el desayuno
con una flor