se encuentra la ceniza en todas partes.
pero también la luz danza en el viento.
la noche se refugia entre nosotros.
las cosas ya no son las mismas cosas.
el tablero, las piezas, la tirada
siguiente. no hay destino que seguir.
las flores de la noche están abiertas.
el tiempo ha empezado en tu palabra.
la historia de este mundo está en tus labios.
eres canto, silencio, ese cuento
donde ocurren las cosas porque sí.
la casualidad hecha perfección.
en la oscuridad esos labios tuyos
me ofrecen el sabor del infinito
la luz danza en el viento y la ceniza.
somos el complemento del vacío.
miércoles, 7 de enero de 2015
martes, 6 de enero de 2015
como si se tratara de un juego
es difícil escribir
cuando una mujer te mira.
sale a relucir tu petulancia
y vanidad.
ella te mira y te dice no pares,
como si se tratara de un juego.
entonces te detienes
y le pides que te deje a solas.
pero ella no se va. por el contrario,
se sienta frente a ti y abre las piernas.
no hay más palabras.
cuando una mujer te mira.
sale a relucir tu petulancia
y vanidad.
ella te mira y te dice no pares,
como si se tratara de un juego.
entonces te detienes
y le pides que te deje a solas.
pero ella no se va. por el contrario,
se sienta frente a ti y abre las piernas.
no hay más palabras.
lunes, 5 de enero de 2015
extracción
claro de luna a las tres de la tarde.
soy mi muela, también,
que se ha ido. nos hemos separado.
dónde estará ahora?
esa muela que me acompañó
tantos años
que probó cuerpos, sudores,
mermeladas, alcoholes
mi muela tan querida
ya no podía más
y se fue jodiendo
hasta que fue imposible seguir juntos
y tuvieron que sacármela
estaba ahí, tan quieta, en un pedazo
de papel, con sangre,
rota, jodida
tan ella y tan yo
cuántas carnes no disfrutó
cuántas deseos no tuvo
cuántos viajes
mi muela que ya no está aquí
en la boca de este cuerpo
mi muela que también soy yo
soy mi muela, también,
que se ha ido. nos hemos separado.
dónde estará ahora?
esa muela que me acompañó
tantos años
que probó cuerpos, sudores,
mermeladas, alcoholes
mi muela tan querida
ya no podía más
y se fue jodiendo
hasta que fue imposible seguir juntos
y tuvieron que sacármela
estaba ahí, tan quieta, en un pedazo
de papel, con sangre,
rota, jodida
tan ella y tan yo
cuántas carnes no disfrutó
cuántas deseos no tuvo
cuántos viajes
mi muela que ya no está aquí
en la boca de este cuerpo
mi muela que también soy yo
domingo, 4 de enero de 2015
dolor de muelas
un buen trago te ayuda
por un momento
anestesia el dolor
para pensar con claridad
después vuelve su
acontecimiento su
intensidad su
imperio el
dolor arrasa la frágil
condición humana
sus bacterias
incendian y regalan flores
a mi vida ordinaria
por un momento
anestesia el dolor
para pensar con claridad
después vuelve su
acontecimiento su
intensidad su
imperio el
dolor arrasa la frágil
condición humana
sus bacterias
incendian y regalan flores
a mi vida ordinaria
sábado, 3 de enero de 2015
vieja música italiana
cae la lluvia y miras por la ventana.
piensas en lo fácil que sería salir
a la calle y mojarte. pero no lo haces.
sólo dices que te gustaría hacerlo.
tu mirada parece perdida.
te ves tan tranquila,
como si nada te hiciera daño
aunque sabemos que no es así.
das una fumada a tu cigarro
y bebes de tu copa de vino espumoso
mientras la gente allá afuera pasa,
con su origen y su destino abrigados,
bajo un paraguas.
y nosotros estamos aquí,
bajo este mismo techo
en este edificio de la vieja RDA
un piso con calefacción
y agua que se puede beber del grifo.
escuchamos vieja música italiana
y el golpeteo de las gotas en los cristales
es tan dulce como tu sombra.
podría dormir sin pesadillas.
estamos aquí,
compartiendo todo esto y sin embargo
sintiendo cosas tan distintas
que ni siquiera podemos saber
si en verdad nos conocemos
piensas en lo fácil que sería salir
a la calle y mojarte. pero no lo haces.
sólo dices que te gustaría hacerlo.
tu mirada parece perdida.
te ves tan tranquila,
como si nada te hiciera daño
aunque sabemos que no es así.
das una fumada a tu cigarro
y bebes de tu copa de vino espumoso
mientras la gente allá afuera pasa,
con su origen y su destino abrigados,
bajo un paraguas.
y nosotros estamos aquí,
bajo este mismo techo
en este edificio de la vieja RDA
un piso con calefacción
y agua que se puede beber del grifo.
escuchamos vieja música italiana
y el golpeteo de las gotas en los cristales
es tan dulce como tu sombra.
podría dormir sin pesadillas.
estamos aquí,
compartiendo todo esto y sin embargo
sintiendo cosas tan distintas
que ni siquiera podemos saber
si en verdad nos conocemos
viernes, 2 de enero de 2015
el cielo deja ver su rostro azul
el viento helado en la cara y el sol frío
las noticias hablan de muerte
el mundo avanza con las costillas rotas
sin alas y frágil en la inmensidad
del rabioso silencio infinito
nadie responde
las calles tranquilas con su voz
de canto profundo y lento
con su canto de piedras
el cielo deja ver su rostro azul
entre nubes lívidas que se tocan
las mujeres con sus ojos de causas
y azares y mañanas caminan solas
posibles en la realidad de sus secretos
las mujeres inmortales en su firmamento,
abrigadas con guantes y botas.
cuántas caricias van en esas manos
no tengo nada para darles
no es necesario
si alguien preguntara mi nombre
no sabría qué responder
las noticias hablan de muerte
el mundo avanza con las costillas rotas
sin alas y frágil en la inmensidad
del rabioso silencio infinito
nadie responde
las calles tranquilas con su voz
de canto profundo y lento
con su canto de piedras
el cielo deja ver su rostro azul
entre nubes lívidas que se tocan
las mujeres con sus ojos de causas
y azares y mañanas caminan solas
posibles en la realidad de sus secretos
las mujeres inmortales en su firmamento,
abrigadas con guantes y botas.
cuántas caricias van en esas manos
no tengo nada para darles
no es necesario
si alguien preguntara mi nombre
no sabría qué responder
jueves, 1 de enero de 2015
junto al río Warnow
hace cuatro grados y camino por el puerto.
una de las zonas de restaurantes de la ciudad.
huele a pólvora pero no a sangre.
algunos meseros y trabajadores con bolsas negras
levantan los restos de la fiesta de año nuevo.
y pienso en esas otras bolsas negras
las que han sido utilizadas para levantar cadáveres.
vivimos en un mundo despiadado y hermoso.
algunas personas pasan trotando, ataviados
en sus ropas especiales para hacer deporte,
concentrados. mujeres bellas de rostros serios
y limitados. otros van en bicicleta. otros,
simplemente pasean, abrigados. tomados de la mano.
hay un buque de carga anclado junto al muelle.
pienso en los buques de guerra y en los buques
que han logrado llevar miles de kilos de coca.
bajo un cielo gris de nubes rápidas.
un teporocho pasa junto a mí, me dice algo
en alemán y no entiendo.
lleva varias bolsas en las manos, tres o cuatro,
bolsas llenas de botellas de vidrio que cambiará
por monedas en las máquinas de cualquier
supermercado. se detiene, me mira con su fuego
gélido, y vuelve a decirme algo con su alemán
de acento nórdico y de pronto tengo la impresión
de entenderlo y se ríe y me río. después se va,
buscando más botellas, agitando un poco los brazos,
haciendo sonar las botellas, hablando en voz alta.
pienso en la libertad.
una de las zonas de restaurantes de la ciudad.
huele a pólvora pero no a sangre.
algunos meseros y trabajadores con bolsas negras
levantan los restos de la fiesta de año nuevo.
y pienso en esas otras bolsas negras
las que han sido utilizadas para levantar cadáveres.
vivimos en un mundo despiadado y hermoso.
algunas personas pasan trotando, ataviados
en sus ropas especiales para hacer deporte,
concentrados. mujeres bellas de rostros serios
y limitados. otros van en bicicleta. otros,
simplemente pasean, abrigados. tomados de la mano.
hay un buque de carga anclado junto al muelle.
pienso en los buques de guerra y en los buques
que han logrado llevar miles de kilos de coca.
ahora, esta ciudad parece semidormida,
aunque hay movimiento de autos y el servicio
de transporte público trabaja casi normalmente.
el río Warnow es una serpiente dormidabajo un cielo gris de nubes rápidas.
un teporocho pasa junto a mí, me dice algo
en alemán y no entiendo.
lleva varias bolsas en las manos, tres o cuatro,
bolsas llenas de botellas de vidrio que cambiará
por monedas en las máquinas de cualquier
supermercado. se detiene, me mira con su fuego
gélido, y vuelve a decirme algo con su alemán
de acento nórdico y de pronto tengo la impresión
de entenderlo y se ríe y me río. después se va,
buscando más botellas, agitando un poco los brazos,
haciendo sonar las botellas, hablando en voz alta.
pienso en la libertad.
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