lunes, 2 de abril de 2012

algo anda mal

hemos comprado un sofá cama a un precio
que con eso
hace algunos años
me habría alcanzado para ponerme una peda
de cuatro días y acompañado de una mujer
a la que le valiera verga si mentía
o decía la puta verdad.
lo hemos pasado bien, mi mujer y yo,
como dos adolescentes suicidas
arrojados al vacío.

y ahora, hemos comprado este mueble
infeliz y testarudo,
color atardecer de playa paraíso.
que en unos años será un recuerdo 
alegre
y sin duda 
doloroso 
como policía sin delito qué masticar.
algo que jamás figuró en nuestros planes
de viaje ni de astrolabio ni de asalto
a esos bancos de sueños iracundos,
montados en motocicletas,
a través de las carreteras
de nuestros propios y amorosos infiernos.
nuestros continentes, nuestras estrellas.

y finalmente lo hemos hecho
porque en unos días
llegarán sus viejos,
después de tantos años
de intentarlo.
su país y su origen ubicado
a más de nueve mil kilómetros
al sur
de nuestra pequeña revolución
sin bastardos ni significado.
al sur
de esta playa donde cada día
crecen y lloran más edificios
y traiciones.

y esta sensación de buen hogar
ahora
me da tanta comezón
-sabes bien que soy una bestia-
urticaria en los brazos y en las piernas
y en los huevos.
de verdad, no te miento.
me siento tan ridículo haciendo de marido
que se esconde de los cuernos
y finge ignorar la lencería de otras mujeres
que estos tiempos oscuros
parecen más bien un par de tortillas
quemadas
en el comal de los nacidos 
para perder.
y qué digo con eso: nada, nada, 
nada.

mejor me tumbaré sobre el famoso
mueble. 
destaparé una chela. 
intentaré dormir.

sábado, 10 de marzo de 2012

fuck the clock


soy un ángel estúpido cuando te miro
una especie de mosquito lleno de música
una caricia punk
y bien sabes a qué chingados me refiero
tengo comida en la casa
y música
luz para poner toda la música que quieras
la que me gusta
si por cierto sé qué chingados me gusta
amor
instrucciones del instinto
sabores del diablo y de dios de tan cerquita
que se tienen
como siameses
son de hecho una perversión sin naipes para jugar
jovencitos desesperados y perdidos
pinturas enloquecidas
una tarde de invierno a punto de morir
cuando el sueño nos atrapa
como a estúpidas hormigas
en el plato
y ningún ángel puede rescatarnos
y ningún recuerdo pude hacer nada por decirnos hacia donde
ni siquiera los mosquitos de la noche
lentamente
cae la noche en una botella de vino
sin fondo
y gracias por darme la mano 
mientras caminamos por la arena.

nirvana

anoche no llegaste a dormir
amor mío
qué puedo hacer ante eso
qué puedo reclamarte
o acaso podría preguntarte
como un estúpido
no me mientas, amor mío,
y dime
dónde dormiste anoche
amor mío
dónde
dime dónde
pero no me mientas
por favor
qué importa que sea verdad
aquello que los dos sabemos
somos capaces de superarlo
somos capaces de construir
una vida juntos
qué importa
solo te pido una cosa
amor mío
no me mientas
por favor
y dime
dónde diablos pasaste la noche
que yo
no pude dormir

así nomás

el poema es un artefacto irresistible
origami fabuloso de acentos bicéfalos
abismales
juguete de minúsculas proporciones
y continentales cataclismos
caída de hoja en el silencioso bosque 
del sueño
es el paso de la vida como el paso del riachuelo
junto a la cama de la abuela
o junto a la pesadilla del siglo XXI
antes de abortar la totalidad de sus hechos
el poema es un juguete de letras
como tú y como yo
como alguien mejor que cualquiera de nosotros
algo más valioso que un día perfecto
a la hora en que tienes que ser lo que eres
y lo que ves y lo que sientes
lo que hueles lo que escuchas lo que no comprendes
y no hay salida
el poema es

jueves, 16 de febrero de 2012

nada es real

por las mañanas tengo el cerebro 
fresco,
últimamente.
una sensación clara, como cristalina
que no sentía desde hace mucho.
y parece que te paseas por ahí,

caminas por pasillos, entras y
sales de habitaciones,
miras por un gran ventanal 
el jardín de nopales
en mi cerebro fresco, 
recién mojado por
la amable brisa del amanecer.

con tu café sin azúcar, negro
y humeante.
arropada tan sólo por unas pantaletas.

caminas y me miras y sonríes
y yo sé
que nada de esto es real.

ni siquiera la voz de la locutora
que ha empezado a dar el noticiero.

martes, 14 de febrero de 2012

siempre supe que sería así

hoy me enteré que finalmente te casaste 
a fines del año pasado.
encontré tus fotografías en facebook –
yo no tengo facebook y no sé que azar
inescrutable
me llevó a la página donde apareces
dándole la espalda a la cámara
caminando sobre miles de pétalos
de flores distintas,
rumbo al altar, donde te esperaba un tipo
con un ramo de flores como a ti te gustan-.
estuve más de una hora mirando esas fotos.
analizándolas. tratando de entender el qué
el cómo el cuándo.
si acaso fuimos en verdad algunas vez
un par de amorosos y fugitivos de las normas
jóvenes infinitamente lujuriosos
al final de sí mismos
jugándose el pellejo por permanecer
todo el tiempo posible, haciendo y deshaciendo
el amor, en un hotel de paso.
las fotos de tu boda no carecían de cierto toque
artístico, como a ti siempre te gustó.
así retrataron un par de zapatos de medio tacón
verdes, con unos grandes diamantes al centro.
el menú que sirvieron esa tarde, en una gran finca
de San Miguel, al atardecer,
frente a las torres góticas de la catedral.
con fuegos pirotécnicos. te veías tan sonriente,
tan feliz, abrazándolo a él,
con tu hermana y tu madre y tu padre y tus amigos.
una boda con un toque muy inglés.
como siempre lo soñaste sin decirlo.
bailando toda la noche. había fotografías
de varios momentos,
como cuando partían el gran pastel y los dos
tú y él tomando el cuchillo al mismo tiempo.
qué simbolismo esconde todo eso, no lo sé.
miré tus fotos varias veces.
te miré a ti en esas fotos, varias veces,
tratando de descubrir algo, 
de entender algo,
como el equilibrio entre los días nublados
y los amaneceres con soles esplendorosos,
quizá tu oscuridad finalmente conquistada 
o la soledad de nuestros corazones 
olvidada, alguna noche, 
después de coger. 
te veías hermosa con ese vestido blanco
y tu sonrisa resplandecía
como en esas tardes que pasábamos desnudos 
en la cama, sin nada que hacer.
a pesar de todo, siempre seremos cómplices 
de los hechos que han marcado 
los caminos de la vida. nuestras vidas alejadas 
definitiva, naturalmente. 
sin preguntas y sin remordimientos.


neblina en la playa


nunca había visto neblina en esta playa.
a punto de rasguñar las ventanas
decapitadas de mi cuarto.
cerrada, densa, espesa neblina
sobre esta playa.
cubriéndolo todo. alfombra de nubes cansadas,
emanadas del misterio.
ausencia de seres imposibles, deformes,
suspendidos en un grito transitorio.
salí a la calle, temprano, y estaba ahí,
la neblina, asentada.
asechando como una bestia herida
se arrastraba desde el mar, 
entre la selva, dispuesta a vengarse 
de la ciudad y devorarla 
de un bocado. de su cuerpo insostenible
parecía que podrías emerger, tú,
como en una obra de teatro 
sin argumentos,
con tu cabello largo, cayendo por tu espalda, 
un delirio romántico del sueño.
pero a través de su cuerpo sólo aparecían
por instantes, las fantasmales luces 
de los autos, el murmullo de las llantas
y el bullicio casi imperceptible del mundo
al amanecer.