domingo, 30 de junio de 2013

testimonio de la limpieza

la humedad se ha cargado con la mitad
de mi pequeña biblioteca.
y con algunos breves recuerdos luminosos
de una dulce mujer obsesionada
con las cascadas
y que una noche de verano,
entre sudor y vino tinto fresco,
me regaló un pergamino de colores
mientras prometía nunca separarse de mí.

las termitas han devorado otro tanto,
varios libros que no había leído
y que no pensaba leer.
por lo menos han servido de alimento.

los mosquitos chupan mi sangre, libremente,
parecen fantasmas cuyo testimonio
es imposible ignorar. pero no importa.

la lluvia ha dejado una lluvia de ranas
que saltan de aquí para allá
en este pequeño estudio
donde trato de escribir algo que valga la pena.

mis manos huelen a tierra mojada.
y estas palabras son la noche
donde la selva se adueña de todo.

¿dónde estará la mujer del pergamino?
quizá no haya dejado de prometer
amor eterno, a pesar de haber comprendido
que las historias de amor,
tarde o temprano, terminan por joderse.
espero que sea feliz.

sé que estas cosas resultan superficiales.
pero sólo quería dejar testimonio
de que la vida muchas veces es así.

sábado, 29 de junio de 2013

nocturno de verano

el calor de la noche
tiene tu nombre.
en su frontera llueve.

viernes, 28 de junio de 2013

podría habitar la esperanza

hemos traicionado la palabra
nos hemos convertido
en falsos laberintos
de espíritu salvajes
en árboles secos de memoria
despojada.
flores de plástico en florero
de porcelana
en vitrina de oficina de gobierno.
pero quizá es posible
hacer algo.
escucha el canto del sol
y el fuego
el canto de la lluvia
y las montañas.
aprende de los corazones
indígenas
que luchan por cuidar la tierra.

jueves, 27 de junio de 2013

cazador de premios literarios

el día entero buscando convocatorias
en los periódicos
en internet
en los postes de luz
bajo las faldas
te inscribes en páginas
especializadas
entre trabajo y comida
y sueño
te metes al facebook
esperas el twitter 
la angustia de colocarte
de que alguien te lea
que sepa que existes
lees los requisitos para las becas
en el extranjero 
en tu país 
en tu ciudad
te muerdes las uñas
los tiempos de entrega
sientes retortijones 
no sabes si será mejor 
este o aquel
título para la obra
este o aquel
seudónimo 
para la obra
quieres sonar corrosivo
irónico
dulce
divertido
inteligente
y lo cierto 
es que más bien suenas
bobo
al final resultas eso
otro baboso
frente a todos esos jurados
que decidirán si tu obra es 
ganadora
o no
frente a otras igual escritas
por otros no menos babosos
que tú
y recuerdas esos concursos 
de oratoria
en la secundaria 
te acuerdas de la primaria
cuando concursaste 
con una poesía a la madre
y todos se rieron de ti
porque hablabas de la leche de vaca
y sientes que se te revuelve el estómago
náuseas
piensas en los que se juegan la vida
en la frontera
en los que han perdido a sus familias
por la migra
en los que han sido acribillados
por el narco
en los que han sido bombardeados
en los que han sido encarcelados
en los que han sido descuartizados
en los que han sido olvidados
en los que han sido 
y ves el reloj
sudando
el tiempo se acerca
repasas el material preparado 
las comas los puntos las pausas
el orden
caminas corres corres por la calle 
el tiempo de entrega
se agota
y piensas en los globos del parque
anónimo 
en las palomas que mataste
con la resortera de tu infancia
siempre el tiempo de entrega
siempre una hora
siempre un instante
el libro terminado justo en el momento justo
lo lees y lo vuelves a leer
y lo vuelves a leer y vuelves otra vez 
mientras caminas
asegurándote 
que no haya errores
que todo esté bien ordenado y bien maquillado
que la sangre esté en su lugar
que el sudor esté en la esquina correcta
que el semen no se note en el vestido
de la mujer que nunca quisiste
que tu muerte sirva de algo
que el amor justifique la vida
y corres y corres que el tiempo se agota
y limpias las páginas 
con la manga de tu camisa
como los trabajos de secundaria
bien peinadito 
bien bañadito
los zapatos boleados
los pantalones
ya de perdida parchados
bien planchaditos
lo vuelves a repasar en tu mente
todo está en orden
cumples con todo lo que dicen las bases
quieres estar en la lista 
quieres ser uno más
que te tomen en cuenta 
quizá llegues a ser millonario
lo piensas
haces las cuentas
imaginas que te piden autógrafos
que te aplauden al subir al estrado
al leer tus poemas
piensas en qué gastarás
la lana del premio
todos los días esperando ese instante
tu vida entregada a ese premio
los soles las lunas se fueron volando
los paisajes
no los miraste por estar ahí
concentrado en crear
la mejor obra
el poema total
serás un tipo famoso
y besas el sobre
le hablas, le dices cosas 
que sólo tú entiendes
y finalmente lo das a la chica
del matasellos.
le sonríes nervioso sudando
y ella sonríe.
sospechas que ha llegado tu hora.
y sales
satisfecho
chiflando
entras al primer bar
y pides un tequila
y una cerveza.
siempre es hora de festejar.

miércoles, 26 de junio de 2013

mis manos y tu cuerpo

huelen mis manos al silencio de tu ausencia
a madera quemada
a cáscara de naranja seca
a madrugada
a grasa de automóvil descompuesto
y a neumáticos.
pero sobre todo a tu cuerpo lejano.

y las miro y pienso en las noches
que te he tocado hasta el amanecer
obsesionado
pervertido por el peso de tu cuerpo
en mis manos,
y mis dedos recorriendo tu carne
siguiendo las gotas del sudor
como un río
que llega a tu entrepierna.

miro mis manos y pienso en tu cuerpo.
y esa imagen no se borraría
ni aunque me las amputara.
vaya ridículo.

destapo una cerveza y bebo.
mañana será otra día.

martes, 25 de junio de 2013

los flamboyanes de la calle 72

el flamboyán al final de la avenida Colosio
bajo una luna tan clara
como una mañana soleada
parece decirme algo
o quiere
lo intenta
o quizá no es así
y nada más lo invento.
lo imagino.
decirme algo
un secreto anaranjado
como las cáscaras de la mandarina
pero es verano
y hace un calor como el café negro
calor de almacén sin ventilador
ni aire acondicionado.
quizá más bien quisiera que el flamboyán
me dijera algo.
un cuestionario para cuestionarme
mi destino
el azar operativo de mis muertes
que el flamboyán me dijera "tú no eres
responsable del pelotón que acribilla
tu frontera".
o nada, simplemente nada
de los días y mis caminos.
cómo saberlo
si la luz lo enmarca
en la violenta belleza de medianoche
y parece aislarlo del polvo
del lodo
de la Colosio
de sus casas desdibujadas
entre amargos etcéteras
y absurdos nadas tienes qué hacer
de borracho
que ignoran la suerte de su aparente
silencio.
y los niños lo ignoran
y las mujeres lo ignoran
y las parejas que fajan en las habitaciones
de las sombras y lo oscuro
lo ignoran
y los perros se orinan en su inhóspito tronco
crecido en la tierra baldía
de este barrio.
y pasa el viento
lleva la brisa del mar en sus manos.
refesca el calor.
y entonces
el flamboyán al final del la avenida Colosio
agita sus ramas
sus flores naranjas:
dice algo, ¿lo oyes?

lunes, 24 de junio de 2013

leo el réquiem para el poeta Wolf Von Kalckreuth, de Rilke

uno debe aprender a resistir
con un trago
y un cigarro
a pesar de la tormenta
bajo el punte largo del silencio.
o sin trago y sin cigarro
y ni siquiera bajo un puente
pero sí en silencio.
y completamente solo.
completamente solo.
como la luna.
es la única manera
de ganar la batalla de la vida.